Puertas que chirrían o rozan: arreglos rápidos que funcionan
Una puerta que chirría o que roza el suelo es un fastidio diario con una solución casi siempre de cinco minutos. No hay que aguantarlo.
Hay pequeños fastidios domésticos que aguantamos durante meses, incluso años, sin darnos cuenta de que tienen una solución de cinco minutos. Las puertas son un caso típico: esa que chirría cada vez que la abres, la que roza el suelo y lo va rayando, la que no cierra bien o se queda entreabierta sola. Ninguna de esas molestias diarias merece resignación, porque casi todas se arreglan en un momento con herramientas básicas. Vamos a ver los apaños rápidos para las averías más comunes de las puertas de casa.
El chirrido: una gota de lubricante
El clásico chirrido de la puerta tiene casi siempre la solución más sencilla del mundo: lubricar las bisagras. Con el tiempo, las bisagras se resecan y rozan metal contra metal, de ahí el ruido. Basta con aplicar un poco de aceite lubricante o un producto específico en el eje de cada bisagra y mover la puerta varias veces para que penetre. El chirrido desaparece al instante. Es uno de esos arreglos ridículamente fáciles que, sin embargo, mucha gente aguanta durante meses. Una gota de aceite y se acabó el ruido que te crispaba cada vez que pasabas.
La puerta que roza arriba: aprieta las bisagras
Cuando una puerta empieza a rozar por la parte de arriba o no encaja bien en el marco, lo más habitual es que se haya descolgado ligeramente porque los tornillos de las bisagras se han aflojado con el uso. La solución suele ser tan simple como apretar bien esos tornillos, especialmente los de la bisagra superior, para que la puerta vuelva a su posición. Si los tornillos giran en falso porque la madera se ha desgastado, un truco es meter en el agujero unos palillos o un taco de madera con cola para que el tornillo vuelva a agarrar. Con eso, la puerta recupera su sitio.
El chirrido se va con una gota de aceite; el roce de arriba, apretando los tornillos de la bisagra. La mayoría de los males de una puerta se curan en cinco minutos.
La que roza el suelo: lijar el canto
Si la puerta roza directamente contra el suelo, arrastrando o rayando, y no es por estar descolgada, puede que el canto inferior necesite un pequeño rebaje. Marca por dónde roza, desmonta la puerta si puedes para trabajar cómodo, y lija o cepilla ligeramente la zona del canto que hace contacto hasta que deje de rozar, sin pasarte. Es un trabajo de un rato con papel de lija o un cepillo de carpintero. Hazlo poco a poco, probando, porque quitar madera de más no tiene marcha atrás. Una vez ajustado, la puerta volverá a abrir y cerrar con suavidad, sin rascar el suelo.
La que no cierra o se abre sola
Una puerta que no cierra bien, que el pestillo no encaja o que se abre sola, suele ser cuestión de ajuste. Comprueba si el pestillo coincide con su hueco en el marco (la cerradero); si está desalineado, a veces basta con ajustar o limar ligeramente esa pieza para que el pestillo entre. Que una puerta se abra sola suele indicar que no está aplomada, algo que muchas veces se corrige también ajustando las bisagras. Estos pequeños ajustes de alineación, con un destornillador y algo de paciencia, devuelven a la puerta su funcionamiento correcto sin necesidad de cambiar nada.
No lo aguantes más
Las puertas reúnen un montón de pequeñas molestias diarias que arrastramos sin necesidad, cuando casi todas se resuelven en minutos: una gota de aceite acaba con el chirrido, apretar las bisagras corrige el roce de arriba, un lijado del canto soluciona el roce con el suelo, y un ajuste del pestillo o el aplomado arregla el cierre. La próxima vez que una puerta de casa te fastidie, no te resignes: coge el destornillador y el aceite. En cinco minutos habrás eliminado un incordio que llevabas aguantando demasiado tiempo, y te preguntarás por qué no lo hiciste antes.
3 comentarios
Una gota de aceite en la bisagra y se acabo el chirrido que me amargaba las noches. Cinco minutos para algo que llevaba meses aguantando, que tonta.
Lo de apretar los tornillos de la bisagra cuando la puerta roza arriba es justo lo que tenia. Se habia descolgado y con apretar volvio a su sitio.
Para la puerta que rozaba el suelo tuve que lijar un poco el canto, como decis. Un rato de lija y dejo de rascar el parque. Solucionado.